domingo, mayo 18, 2014

Las conversaciones internas y los juicios como claves en la efectividad de las comunicaciones organizacionales

En el pasado post conversamos acerca de la mega competencia que debe desarrollar las empresas en el tema del “saber escuchar”. Resulta que el modelo tradicional de la comunicación y utilizado también en gestión de proyectos, nos habla mayormente desde el punto de vista de quién habla, del orador,  y de allí desarrollamos competencias en la expresión, la declamación, el tono de voz, etc. Ahora y desde la ontología del lenguaje, observamos que el receptor, como quien escucha, adquiere una gran importancia ya que es quien valida lo que dice el orador. Cada quién habla desde su historia y sistema de percepciones al igual de quién escucha. El escucha no solo percibe lo que se dice, sino que interpreta bajo su historia y cultura, lo que el otro le plantea.

Acá es que se hace necesario, que cada parte tenga o haga las mismas “distinciones de lo que habla”. Por ejemplo, que estén de acuerdo en llamar a ciertas cosas de cierta manera, y que ambos entiendan qué es una “mesa” cuando se habla de una mesa. De hecho, cuando dos personas que no se conocen conversan por primera vez, deberían tener especial cuidado de que cada escucha, tenga las mismas apreciaciones en todo momento de lo que se conversa. Es entonces que las empresas pongan especial atención, a la estructura de sus entrevistas de captación o de reclutamiento y selección, y por sobre todo de quién realiza  tales entrevistas. ¿En qué manos vamos a dejar este proceso medular de la captación de nuevos talentos de la empresa?. Al menos, en alguien capacitado en el “saber escuchar”. Las entrevistas de captación se parecen a las sesiones de coaching pues se centran en escuchar y saber hacer las preguntas correctas.

Resulta que en cada conversación, no solo ocurren, como en el modelo tradicional, quién habla y quién escucha y su realimentación, sino que debería estar incorporado en el modelo, las conversaciones internas que cada quién tiene consigo mismo, al mismo tiempo. Es por eso que en algunos casos, cuando uno está argumentando algo, haya alguien que casi se atraganta con las palabras para hablar e interrumpir, y sabemos que en ese momento al menos, no nos están escuchando, sino solo su conversación interna que generalmente está llenas de juicios. El secreto de una conversación efectiva, bajo esta nueva mirada ontológica, sea que cada quién logre mantener a “bajo volumen” la conversación simultánea que mantenemos y es la que hace que se logre re argumentar, validar lo que se dice, pedir validación, prometer, ofrecer y pedir.

La formación de juicios es inherente al ser humano. Los hombres/mujeres, nos constituimos en juicios, todo el tiempo los hacemos y es a través de ellos y de nuestra percepción, que veamos el mundo no como es, sino como lo vemos, y de allí, que cada quién lo haga de tal o cual manera, generalmente distintas a nosotros. Los juicios internos suelen estar acompañados o antecedidos según sea el caso, de emociones. Si los dejáramos fluir, sería muy probable que no nos entendiéramos o no lográramos acuerdos, he acá un breve ejemplo:
Pedro es supervisado de Juan quien acaba de presentar un proyecto realizado por Pedro y no tuvo reconocimiento especial durante el evento. Pedro habla con Juan, su jefe

                -Muy buena presentación, Jefe
                -Gracias, es un trabajo en equipo
                -Gracias por decirlo
                -Cuento contigo ahora en el desarrollo


Es una sencilla conversación que puede estar matizada por los juicios internos de cada persona que lo constituyen y los mueven. Así sería entonces,

-Muy buena presentación Jefe, (yo se la hice y ni me mencionó para agradecérmelo)
-Gracias, es un trabajo en equipo, (ya vino a reclamar que porque no lo mencioné; no era el momento)

            -Gracias por decirlo, (si claro lo dice ahora que los directivos no nos escuchan)

-Cuento contigo ahora en el desarrollo. (A lo mejor se pone bravo y no quiere comenzar el desarrollo del proyecto a tiempo, hay que vigilarlo y observar; si no lo cambio por otro)


Cuando hablamos que debemos como empresas, observar ahora el desarrollo de la competencia del “saber escuchar”, es que nos referimos a las múltiples conversaciones llenas de juicios que pueden aparecer durante un trabajo de un equipo por proyectos. Un trabajo por proyectos de cinco personas, podrá tener conversaciones cruzadas de varios miembros por que pudieran multiplicarse las conversaciones reales en la reunión y hacer tanto ruido que nadie se escuche y no se lleguen a acuerdos.

Es factible que un equipo de alto desempeño haya superado todos los juicios ocultos, cuando en su desarrollo pasaron por la fase de decirse todos los aspectos tanto positivos como negativos. En los procesos de integración, quizá sea mejor para las empresas pues los gerentes aprenden a “bajar el volumen” de su conversación interna, justo para poder escuchar al otro en el planteamiento de sus inquietudes y problemas o proposiciones. Escribir en conjunto las conversaciones ocultas, sería una buena forma de incentivar la efectividad en las comunicaciones organizacionales.

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Nota: la foto es una planta del desierto, un cardo. Es de una visita que hice con mis sobrinos al Jardín Botánico y al verlo, me recordó la canción "Bulerías" (Todo es de color), de Alejandro Sanz quién dice al inició que se calle el cardo y que hable la flor. A veces, en comunicación, el cardo y la flor son una sola cosa. La metáfora que quiero usar, es que aunque nadie se escuche, siempre hay una esperanza de acercarse, escucharse, reconocerse. Nosotros acá, sabemos muy bien que es eso...

"Todo el mundo cuenta sus penas 
pidiendo la comprensión 
quien cuenta sus alegrías 
no comprende al que sufrió 

Señor de los espacios infinitos 
tu que tienes la paz entre las manos 
derrámala Señor te lo suplico 
y enséñales a amar a mis hermanos 

De lo que pasa en el mundo 
por Dios que no entiendo "na" 
el cardo siempre gritando 
y la flor siempre "callá" 

Que grite la flor 
y que se calle el cardo 
y todo aquel que sea mi enemigo 
que sea mi hermano

Vayamos por esa senda 
a ver que luz encontramos 
esa luz que esta en la tierra 
y que los hombres apagamos 

Señor de los espacios infinitos 
tu que tienes la paz entre las manos 
derrámala Señor te lo suplico 
y enséñales a amar a mis hermanos 

Y enséñales lo bello de la vida 
y a ser consuelo en todas las heridas 

y amar con blanco amor toda la tierra 
y buscar siempre la paz, Señor 
y odiar la guerra 

Y en aquel jardín han "entrao" 
cuatro hombres ha porfía 
y sin compasión se han "llevao" 
la rosa que yo quería 
y luego la han "despreciao" 

Y quien me puede demostrar 
que Cristo no fue gitano 
ni que sabía cantar 

Las flores de tu balcon 
lloran por verte 
que lo se yo
   
Alejandro Sanz             

Lecturas:
Echeverría Rafael, Ontología del Lenguaje

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